castillos del desierto
viajes por jordania - mapa de ruta
Dispersos por la arena del desierto, al este de Amman, los Castillos del Desierto se elevan como testigo del florecimiento de la civilización árabe-islámica.
Estos aparentemente asolados pabellones, estaciones de caravanas, baños solitarios y refugios de caza, estuvieron una vez integrados por comerciantes y agricultores. Se construyeron en su mayoría bajo los Omeyas (661-750 d. C.), cuando los árabes musulmanes consiguieron transformar los márgenes del desierto en asentamientos bien provistos de agua. Aparte de ser considerado ampliamente como el más espectacular y original de los monumentos de los comienzos del arte islámico, estos complejos se utilizaron a su vez para propósitos prácticos: residencias, estacionamiento de caravanas y baños.
En el año 661, la capital del recién fundado Imperio Árabe-Islámico, se desplazó desde Medina y Kufa en el Hiyaz e Iraq respectivamente, hacia Damasco, base de la Dinastía Omeya. Los años siguientes a la muerte del fundador de la dinastía, Mu'awiya bin Abi Sufyan, se venció a los adversarios del califato. El final del reinado de AbdulMalek bin Marwan (685-750) parece que fue un intervalo excelente para los Omeyas. El programa arquitectónico iniciado por el califa AbdulMalek, fue continuado y expandido por su hijo, Al-Walid, quien construyó las grandes mezquitas de Damasco, Jerusalén y Medina.
A lo largo de las siguientes décadas, los Omeyas salpicaron toda Jordania con lujosos edificios decorados con espléndidos mosaicos, pinturas al fresco y estuco tallado. Todo esto indica que los Omeyas habían creado un “modus vivendi” con la civilización Siria. El hecho de que muchos de estos edificios estuvieran localizados en Jordania, demuestra la importancia de la zona. Además, la incorporación del área al distrito militar de Damasco, cuyo gobernador fue directamente responsable de Damasco, atestigua su vitalidad.

Español


Servicio